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  • Foto del escritorAlbex Mascotas

¿Cómo limpiar los oidos de mi peludo?



Una de las partes más sensibles y propensas a ensuciarse son las orejas de nuestro peludo, por lo que debemos prestarles una especial atención para evitar infecciones.

Seguro que conoces varias formas de limpiar los oídos de un bebé de cuatro patas, pero… ¿Sabes cual es la forma correcta o cual está totalmente desaconsejada?

Solo existe una forma de hacerlo bien sin dañar el oído interno de nuestro peludo amor, por lo que merece la pena y mucho, que dediques el próximo minuto de tu vida a leer este artículo.

¿Cuando debo limpiar las orejas de mi perro?

Aunque por lo general no se le da mucha importancia a la higiene de los oídos, es uno de los puntos más sensibles, además de ser muy propenso a coger infecciones.

Debemos revisar y limpiar sus orejas al menos una vez por semana. Dependiendo de cómo sean las orejas de tu perro, su tamaño, el nivel de suciedad o polvo del lugar donde pasea, juega o vive, etc…. es posible que algunos necesiten que les limpien sus orejas dos veces por semana o más, mientras que otros pueden necesitar simplemente una limpieza cada diez o quince días.

Las orejas crean cera de forma natural, es un medio de protección para el oído de cualquier mamífero, incluyendo a los humanos. Es completamente normal que tu peludo tenga las orejas sucias y necesiten ser limpiadas, ya que su cuerpo siempre volverá a crear cera.

A niveles generales, con una limpieza semanal suele ser suficiente. Sin olvidar que debemos secarles las orejas por dentro, de igual forma que si se las limpiáramos, cada vez que los bañemos. Los peludos con las orejas mutiladas (algo que nunca debemos permitir) suelen ensuciarse con más frecuencia.

Cómo limpiar las orejas de mi peludo paso a paso

Lo primero que debemos hacer es limpiarnos las manos y buscar un sitio con luz para revisar ocularmente el interior de las orejas de nuestro peludo. Esta revisión inicial nos indicará la cantidad de suciedad que nos vamos a encontrar y en que parte de la oreja se encuentra.

También nos dará una idea del tamaño del interior de la oreja de nuestro perro. Algo muy importante ya que lo vamos a manipular con nuestros dedos y se trata de una zona muy sensible.

Una vez realizada la inspección ocular, enrollaremos una gasa en nuestro dedo y lo introduciremos suavemente en su oído. Debemos ser muy delicados ya que cualquier movimiento brusco puede hacerles daño.

Lógicamente, si nuestro perro tiene un oído pequeño utilizaremos el dedo más pequeño de nuestra mano para esta tarea. Mientras que si tiene unas orejas grandes (o es de raza grande) quizás podamos utilizar algún otro dedo sin necesidad de forzar.

Una vez hayamos introducido suavemente el dedo con la gasa en el interior de su oreja, realizaremos pequeños y suaves movimientos circulares, con el fin de que se quede pegada la mayor cantidad posible de cera en la gasa.

Sacaremos el dedo con la gasa y lo examinaremos, si la gasa ha salido sucia, con restos de cera o suciedad, cogeremos una gasa limpia y repetiremos la limpieza en ese oído, tantas veces como sea necesario hasta que la gasa salga limpia.

Cuando saquemos el dedo con la gasa y esté limpia, cogeremos una gasa nueva (nunca utilizar la misma) y realizaremos la misma tarea en la otra oreja. Nunca debemos usar una misma gasa en los dos oídos, porque si uno de ellos está comenzando a tener una pequeña infección, probablemente contagiaremos al otro. Debemos utilizar siempre una gasa limpia para cada oído.

Las gasas son muy económicas y pueden comprarse en cajas de varios tamaños en cualquier farmacia. Si no se dispone de gasas, se puede usar papel de baño limpio y que no sea áspero.

Nunca jamas debemos utilizar bastoncillos para los oídos como los que utilizamos los humanos. Ya que si el perro se mueve o no calculamos bien con nuestra mano podríamos ocasionarle daños irreparables como la sordera. Tampoco debemos utilizar algodón ni nada que deje fibras.


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